Barcelona

Prosperidad y gobierno

Saló de Cent del Ayuntamiento de Barcelona, sede del gobierno municipal
Saló de Cent, Ajuntament de Barcelona — por Oliver-Bonjoch, CC BY-SA 3.0 vía Wikimedia Commons

El crecimiento económico y social de la ciudad propició desde el siglo XII el establecimiento de diversos órganos de autogobierno y de fuentes propias de legislación urbana. Así, en 1228, se promulgaron los Usatges de Barcelona, código legislativo que sería la base jurídica para el gobierno de la ciudad, regido hasta entonces por los viejos códigos romano y visigodo. Los Usatges pasaron posteriormente de la ciudad al resto del territorio, sentando las bases del derecho catalán. Se conserva un manuscrito en latín, del siglo XII, apareciendo en versión catalana en el siglo XIII.

El gobierno de la ciudad estaba en manos del veguer, ayudado por el baile (alguacil), y asesorado por un consejo de notables, así como –en ocasiones–, una asamblea de vecinos, el consell de ple. Pero al ir creciendo la ciudad, aumentó la representación ciudadana, hasta que en 1258 Jaime I creó una nueva estructura de gobierno municipal, compuesta por cuatro veguers, que estaban asistidos por ocho consejeros y una asamblea de jurados (ciudadanos que representaban los diversos estamentos y gremios de la ciudad). Inicialmente, esta asamblea contaba con doscientos jurados, pero en 1265 fue reducida a cien, dando nombre al gobierno municipal desde entonces: Consell de Cent (Consejo de Ciento), que perduró hasta 1714.

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