Barcelona
Época visigoda (s. V-VIII)
Tras la crisis del Imperio romano de Occidente, los visigodos —una rama de los pueblos godos— se establecieron en la península a partir de comienzos del siglo V. Barcino tuvo un papel destacado en varios momentos: el rey Ataúlfo, casado con Gala Placidia, estableció aquí una corte modesta en 415, el mismo año en que fue asesinado en su palacio de la ciudad; más tarde, Gesaleico (511) y Teudis (hasta 548) volvieron a hacer de Barcelona sede real, antes de que Leovigildo fijara la capital definitiva en Toledo en 573.
La ciudad conservó escasa población goda propiamente dicha —limitada a la guarnición militar y las autoridades—, gobernada por un conde (comes civitatis) y un obispo. Fue un periodo de cierta prosperidad económica, con ceca propia de moneda desde Leovigildo. Los primeros visigodos eran arrianos frente a una población hispanorromana católica; la basílica de la ciudad se convirtió en catedral arriana hasta que Recaredo hizo del catolicismo la religión oficial del reino en 589, año en que se celebró un concilio católico en la ciudad (ya antes, en 540, se había celebrado otro bajo el obispo Nebridio).
La comunidad judía de la ciudad, que hablaba hebreo junto al latín vulgar del resto de la población, sufrió distintas leyes restrictivas según el rey: prohibición de matrimonios mixtos, bautismos forzados, confiscación de propiedades. Bajo Wamba (672-680) la población judía era ya lo bastante numerosa como para que se le solicitara un edicto de expulsión de los sefardíes.
El estado visigodo se derrumbó con el desembarco musulmán en Gibraltar en 711. (Sobre esta etapa no hay nada específico de la montaña de Montjuïc que reseñar aparte.)
Esta etapa no tiene contenido propio de Montjuïc como montaña; la página de Montjuïc · Visigodos remite aquí para el relato completo.
Página independiente desde 16/09/26, fragmentada de "Época medieval" para facilitar la navegación. Enlaces a Wikipedia retirados del cuerpo del texto. Imagen añadida: 16/09/26.