Barcelona
Conquista y gobierno musulmán (711-801)
La conquista musulmana de Catalunya ocupó Barcelona entre 717 y 718 —de forma pactada y sin resistencia, a diferencia de Tarragona, que fue devastada—; el poder musulmán en la ciudad se prolongó unos 83 años. Durante la ocupación, la ciudad fue conocida como برشلونة (Barshilūnatu) y estuvo gobernada por una sucesión de valíes: Sulayman ben al-Arabí, que buscó sin éxito la alianza de Carlomagno frente al Emirato de Córdoba en 777; su hijo Matruh, que gobernó Barcelona y Girona; y finalmente Sadun al-Ruayni, que viajó personalmente a Aquisgrán en 797 para ofrecer la ciudad a Carlomagno a cambio de ayuda contra Córdoba.
Cuando Ludovico Pío llegó a las puertas de Barcelona en otoño de 801 esperando una entrega pacífica, Sadun incumplió el pacto; tras un largo asedio, el último valí, Harun, fue depuesto por sus propios allegados y entregado a los francos, probablemente el 3 de abril de 801.
La presencia musulmana no forzó conversiones y permitió la libertad de culto: el gobierno civil tradicional (conde, obispo cristiano, jefe de la comunidad judía) se mantuvo, aunque se cobraban impuestos especiales a los no musulmanes —probablemente menores que los de la época visigoda— y la catedral fue convertida en mezquita.
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