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Historia de Hostafrancs

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Creu Coberta
Creu Coberta

 

El Príapo de Hostafrancs

PriapHecha con piedra arenisca procedente de la montaña de Montjuïc, esta escultura de época romana representa al dios Príapo en el acto de recogerse la túnica, descubriendo las piernas y un enorme miembro viril, erecto, que permite sostener la ropa donde guarda flores y frutos en alusión a su carácter de dios fecundador. Sobre el pecho, encima de los frutos, reposa un niño que juega. Hay dos más a sus pies jugando con animales, el niño de la izquierda con un conejo y el de la derecha con una pantera. Su vestimenta evidencia el carácter andrógino de esta divinidad. No va descalzo.

¿Qué sabemos del dios Príapo?

De esculturas como esta se han encontrado pocos ejemplares en la península Ibérica y, quizás por este motivo, han sido poco estudiadas, aunque pueden ser de considerable importancia ya que pueden perfeccionar nuestro conocimiento sobre algunos aspectos de la vida cotidiana y religiosa romanas. Las representaciones de Príapo, divinidad itifálica por excelencia, protector de los huertos y los jardines, gozó de una gran veneración en la sociedad romana. También fue el guardián de las puertas de las mansiones rústicas, de los lindes de los campos; se relacionaba con las potencias subterráneas y, en general, con el ciclo vegetal de la fertilidad de los campos y la fecundidad de los hombres y los animales. Se veneraba en casas particulares, asociado con otros dioses como Venus o Cupido; se le hacían ofrendas en forma de sacrificios muy variados de animales como asnos, cerdos, cabras, cabritos, corderos, etc., pero también se le hacían ofrendas florales y productos del campo, en especial espigas de trigo de la cosecha recién segada, frutos diversos, miel, leche, vino y aceite. Se le adoraba en templos y pequeños santuarios, pero a la vez era frecuente encontrar su imagen en burdeles. La multiplicación de los lugares donde fue venerado dio lugar a un gran número de representaciones iconográficas de todo tipo, que van desde grandes esculturas a pequeños bronces, pasando por imágenes de piedra, terracotas, relieves e incluso gemas.

En época helenística surgió un género poético dedicado a esta divinidad: el priapeo. Los romanos lo importaron y desarrollaron como género humorístico a finales de la república y en época de Augusto. Del autor Marcial conservamos siete priapeos que tratan sobre la divinidad fecundadora. El dios Príapo, con apariencia de estatua y colocado en la entrada de un jardín o de un huerto, tenía el encargo de guardar la fruta por cuenta del amo, atemorizando a los ladrones con su presencia y bajo la amenaza imponente de su miembro viril. A pesar de haber numerosos testimonios literarios conservados de poetas como Marcial, Ovidio u Horacio, que hablan del culto popular de este dios, el estudio resulta problemático ante la escasez de los hallazgos escultóricos y epigráficos encontrados en la península. Su ausencia se debe, en parte, a que su iconografía estuvo sometida a una constante destrucción por parte de las autoridades civiles o eclesiásticas desde el momento en que apareció el cristianismo.

Además de la escultura del Príapo de Hostafrancs, en Catalunya se conserva otro Príapo de procedencia desconocida que se encuentra en el Museo Nacional Arqueológico de Tarragona (n.º 512), del que solo se conservan el falo con dos cortas piernas y una cabeza barbuda.

Localización

 

 

Migrado del diseño clásico — contenido original de Eugeni.